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La serie llega a su sexta y última temporada
La última temporada de Lost comienza este martes 09 de febrero en Venezuela. Después de cinco temporadas, la historia de ciencia ficción mística, aventura, fantasía, drama y suspenso, llega a su fin, justo cuando cada capítulo deja más y más preguntas acerca de cómo todo lo sucedido puede organizarse tanto en el tiempo como en el espacio. A ver cómo se desenreda el tejido… En la primera temporada, lo que parecía ser el resultado de la mente de un niño, Walt, fue convirtiéndose en las siguientes temporadas en algo mucho más complicado. Al principio teníamos algunos datos que parecían conllevar a conclusiones inequívocas. Pero con la transmisión de las siguientes temporadas esas conclusiones iniciales han quedado caducas frente a todo el enorme Universo Lost. Osos polares aparecieron en una isla en el sur del Pacífico, cerca de Australia, justo en los días en los que un niño llamado Walt veía uno de estos animales en un viejo comics, en el cual se mostraba una isla encerrada dentro de un domo. Vimos a Hurley-Hugo reconociendo los números de serie inscritos en la escotilla de la estación El Cisne, escotilla de la Iniciativa Dharma; y luego descubrimos que son con exactitud los números que uno de sus compañeros en una institución psiquiátrica repetía sin cesar y que escuchó por primera vez en un viaje por el Pacífico. Los mismos números que luego le dieron a Hurley el primer premio de la lotería (4, 8, 15, 16, 23 y 42). Los mismos números que deben introducirse en el sistema de computadoras de la estación El Cisne cada 108 minutos para evitar el colapso de la isla y que, para más coincidencias, suman 108. Los operarios del sistema deben ser dos, y deben ser reemplazados cada 540 días, lo que viene a ser 108 multiplicado por cinco. Se dice por internet que estos números corresponden a la Ecuación de Valenzetti, la cual predice el fin del mundo. Creo que el asunto es ficción pura, pero si esto resulta ser cierto… ¡¡¡Dios!!! Este premio metió a Hurley al mundo de los multimillonarios y al mundo de mala suerte. Con el dinero obtenido, Hurley compró un restaurante de comida rápida al que, justo en el momento en el que Hurley era entrevistado por una cadena televisiva con motivo de su reciente adquisición, le cae encima un meteorito, mientras millones lo observaban por televisión. Todos los negocios de Hurley comenzaron a salir mal y es cuando decide viajar a Sidney, Australia, el mismo día en el que el vuelo Ocenic 815, transportaría a los demás personajes principales de la serie rumbo a una isla en donde los números de su billete de lotería adquirirían un importante significado. Hurley casi pierde el vuelo. Corrió a través el aeropuerto para no perder el avión, al mejor estilo Sandra Bullock en Speed. Hurley cree que está maldito por los números que eligió en la lotería. Sale del hospital psiquiátrico, pero no deja de ver del todo a su mejor amigo, quien resulta ser un amigo imaginario. Al llegar a la isla se enamora de Libby, una chica que había estado conviviendo en otro grupo de sobrevivientes del vuelo, al otro lado de la isla. Esta chica resulta ser una de las pacientes del mismo hospital en donde Hurley escuchaba constantemente la serie de números que le trajeron todos sus problemas. Y es esta chica una de las dos personas asesinadas por Michael, padre del pequeño Walt, el niño que, en un principio, cuando el televidente aún no tenía ni idea de lo mucho que faltaba por desarrollarse en esta historia, parecía ser responsable de todo. Vale recordar que el día en el que se transmitió el episodio en el cual Hurley gana la lotería, estos números se agotaron en la mayoría de las loterías norteamericanas que se ofrecieron para el siguiente día.
 Conocimos a Charley (yo le llamo el Hobbit-drogo), un músico adicto a la cocaína. Sobrevivió al vuelo Oceanic 815. Lo vimos quedar atrapado en la isla sin drogas y pasar por el tortuoso período de abstinencia a la cocaína, para luego encontrar un amplio abastecimiento del polvito blanco en estatuas de la Virgen María escondidas en una avioneta estrellada en la isla y procedente de Nigeria, en donde venía un hombre que se hacía pasar por sacerdote, Eco, quien le da a Charley la clave para salvar la vida de Aaron, el hijo de Claire, quien fue desde el principio la persona con la que Charley mejor congenió después del accidente. Charley pasa por un período en donde se cree responsable por la protección de Claire y Aaron, siendo un famoso músico cuyo éxito “You All Everybody”, canción de su autoría, es sin lugar a dudas su mayor orgullo.
Seguimos tratando de desenredar… También conocimos a Locke, un hombre solitario que encuentra un padre con quien compartir sus días. Decide donarle un riñón a su nuevo padre cuándo éste más lo necesita y luego, tras la ruptura de esa relación, es empujado por la ventana de un edificio por el hombre que ahora sobrevive gracias al trasplante y que ya no lo ve como a un hijo. Queda en silla de ruedas, imposibilitado para ponerse en pie. Siempre había querido hacer un viaje de aventuras, probarse como hombre en un ambiente hostil. Viaja en el vuelo Oceanic 815 y termina en la isla, sorprendentemente curado de su imposibilidad para caminar. Vale notar que el episodio en donde se descubre que Locke estaba en silla de ruedas es considerado uno de los episodios más reveladores en la historia de la televisión norteamericana.
Es Locke quien primero entiende qué es la isla. Entiende que ha llegado a un lugar especial y comienza a explorarlo, siendo él quien mejor se adapta a esta nueva vida de aventuras. Encuentra una avioneta en medio de la selva, la misma avioneta que esconde las estatuas repletas de cocaína, y es Locke quien intercede e influencia a Charley en su búsqueda por dejar de consumirla. Aunque no está solo en su observación. En la isla hay una mujer madura llamada Rose, quien antes del accidente estaba experimentando la etapa terminal de un irremediable cáncer y que al llegar a la isla experimenta una milagrosa recuperación. Rose queda completamente curada y comparte su visión con Locke, otro “curado” por la isla. Ella busca a su esposo, Bernard, quien iba con ella en el avión. Bernard la había conocido poco tiempo antes del accidente, se casaron a pesar de que ella le dejó en claro que estaba a punto de morir por su enfermedad y fue él quien llevó a Rose ante un poderoso y famoso curandero en Australia, el cual no pudo hacer nada por ella. Locke también guía a Eco a encontrar un signo de interrogación en la selva, descubriendo otra compuerta de la Iniciativa Dharma. Locke se enfrenta en solitario al monstruo, una especie de humo negro cargado de electricidad en el que aparecen las caras y voces de muchas personas y que habitan la isla. Es este monstruo -así lo llaman nuestros personajes- el que provocó la muerte de Eco, un hombre que se hizo pasar por sacerdote y que llegó a la isla tras la caída de la avioneta con estatuas religiosas. El monstruo aleja al principio a todos del interior de la isla, pero la búsqueda por supervivencia los lleva a internarse más y más. Locke sobrevive al encuentro con el monstruo y disfruta cada aspecto de la isla como si de una gran bendición se tratara. John Locke comienza a entender qué es la isla y llega a una conclusión: la isla da lo que se le pide. Así, encuentra lo que necesita a su paso y hace que Charley encuentre su guitarra intacta en medio de la selva. Hurley también encuentra lo que busca. En un almacén bajo tierra halla un amplio abastecimiento de comida en perfecto estado, con platos servidos que no parecían haber sufrido descomposición con el paso del tiempo. Es Hurley quien lleva toda la comida que encuentra al campamento en la playa y gracias a él los sobrevivientes vuelven a comer comida que podría conseguirse sólo en un automercado. Entre los sobrevivientes en el campamento se encuentra Claire, una embarazada que resulta ser media-hermana de Jack, el doctor, pero ella no está consciente de este parentesco. Claire da a luz a Aaron, un bebé que atraerá, como la carne atrae a los lobos, a Ethan, uno de Los Otros, los cuales son habitantes antiguos de la isla. Es Ethan quien demuestra a los sobrevivientes de Oceanic 815 que no están solos. También están Sun y Jin, un matrimonio coreano cuya relación comienza a desmoronarse justo poco tiempo después de su boda. Jin no habla inglés, no puede comunicarse con los demás sobrevivientes. Sun habla inglés y sirve de traductora a su esposo. Él es un esposo de carácter fuerte, pero luego queda ensombrecido ante los demás personajes, quizás sea el único personaje de Lost que no ha vivido un desarrollo acorde a sus antecedentes. Es él uno de los sobrevivientes que se queda en la isla y viaja en el tiempo, hasta 1977, ingresando de carambola a la Iniciativa Dharma, una especie de “experimento de supervivencia”. Jin aprende a hablar inglés, aunque sigue siendo el personaje más silencioso. Sawyer le enseña a decir una de las pocas cosas que necesita escuchar una mujer: “Those pants don´t make you look fat.”
Jack, por su parte, es un médico que ha perdido repentinamente a su padre. El cadáver va con él en el avión, en un ataúd que luego aparece en la isla. Jack ve a su padre o al fantasma de su padre caminando por la isla. Pero no es el único en ver cosas sobrenaturales, poniendo al monstruo de humo a un lado, claro está. Hurley ve a su amigo imaginario, Shannon muere y aparece ante los ojos de Sayid, un torturador que trabajó para la Guardia Republicana Iraquí; Locke alucina con Boone ensangrentado poco antes de morir, por recordar algunos casos. Jack está llamado a ser el líder del grupo, tal como Rose se lo hace ver en la primera temporada. Pero encuentra en Locke y en Sawyer, dos personalidades difíciles de manejar. Especialmente Sawyer, un hombre dado a la vida fuera de la línea legal y traumado por ser testigo del asesinato de sus padres cuando era tan sólo un niño. Sawyer interactúa con el padre de Jack tiempo antes de tomar el vuelo a Oceanic 815, con lo que de nuevo vemos como las vidas de estos personajes se tejieron sin que ellos mismos lo supieran. En principio, Sawyer sólo quiere salir de la isla. No participa en las actividades de los sobrevivientes por adaptarse a la isla. Se pasa el día leyendo los libros que otros pasajeros han perdido después del accidente. Con el tiempo se convierte en la oveja negra del grupo, tomando por la fuerza el liderazgo más de una vez para asegurar su propia estabilidad. Hace buena amistad con Kate, una ladrona profesional que iba en el avión esposada para ser llevada directo a la cárcel, y que resulta tener un pasado oscuro con el que Sawyer podría sentirse identificado. Sawyer termina siendo, hasta esta quinta temporada, uno de los pocos personajes que no salió de la isla. Se quedó en ella después de lanzarse del helicóptero que llevó a Jack, Hurley, Kate y Sun fuera de la isla, de vuelta a casa; y al quedar allí, viajó en el tiempo junto a otros sobrevivientes hasta 1977, tiempo en el cual, según Richard, Sawyer, Jack, Kate, Jin y Hurley habían muerto. Lo cual significa que estos personajes mueren antes de haber llegado a la isla, pues el accidente sucede unos treinta años después. ¿Paradoja? Sawyer es sin duda el personaje que pone la nota humorística en la serie. Es mordaz e inteligente, tiene una gran cultura general y le encanta poner sobrenombres. Luego vimos cómo nuestros personajes encontraban la primera estación de la Iniciativa Dharma y cómo un hombre de origen japonés los dirigía desde un viejo video para apretar un botón que evitaría que el mundo terminara destruido. Aparecieron Los Otros, quienes habían llegado primero a la Isla. Fueron ellos quienes secuestraron a Walt, hijo de Michael, justo cuando algunos sobrevivientes intentaban salir de la isla en una balsa construida por ellos mismos en poco más de un mes después del accidente. Walt desapareció y su padre Michael hizo todo lo que pudo para recuperarlo. Vimos morir a algunos personajes, incluso a pesar de ser advertidos de ello. El primer fallecido de importancia fue Boone, quien murió después de explorar la avioneta donde venían las estatuas de la virgen. Su hermana Shannon es asesinada tiempo después por Ana Lucía, la cual dispara después de ser sorprendida en medio de la selva. Ana Lucía resulta ser una policía con demasiadas culpas. Es ella la líder del segundo grupo de sobrevivientes, donde se encuentran Libby y Bernard, el esposo de Rose. Ella termina siendo asesinada por Michael en su intento por recobrar a su hijo. 
Los Otros ya estaban en la isla para el momento del accidente. Son inicialmente el tercer grupo, y los causantes de secuestros constantes que basan en una lista con los nombres y apellidos de los sobrevivientes del vuelo. Los Otros torturan a nuestros personajes principales y están exageradamente interesados en Walt. Walt escapa, pero su padre termina muriendo después que una bomba explota en un carguero que serviría para rescatar a varios de los sobrevivientes. El carguero explota después que matan a un militar que lleva el detonante atado a uno de sus brazos. Este militar mata a la hija de Ben y éste último no lo piensa dos veces para matarle, aún sabiendo que el detonante de la bomba se activa con el cese de los latidos del corazón de su víctima. Ben se vuelve el personaje más atractivo y enigmático de la serie por un tiempo. Vivió gran parte de su vida en la isla y es el líder de casi todos los que la habitan. Es astuto y tiene un aspecto débil e introspectivo que, junto a su frialdad, eriza la piel. No parece importarle nada más que la isla y sus secretos. Mata sin que le tiemble la mano. Desmiembra los grupos organizados en la isla y se convierte en líder de la Iniciativa Dharma y de Los Otros. No quiere que la isla sea encontrada, así que la mueve en el tiempo para hacerla invisible ante los ojos de Widmore, uno de los antiguos líderes de la isla quien sale de ella y se mantiene al tanto desde afuera. Ben sale y entra de la isla a placer, sabiendo, al parecer, cómo llegar a la isla en el año que más le apetezca. Sin embargo parece falible y su forma de ser parece indicar que sigue a alguien o algo superior, o que no es el que más control tiene de la isla. Cuando Jack, Kate, Hurley y Sun salen de la isla, los busca y hace que vuelvan. Convierte a Sayid en asesino y mata a Locke, con quien mejor se la había llevado. Locke, de hecho, luce como el perrito faldero de Ben por un tiempo, para luego desembarazarse de su influencia y tomar una posición aparente de poder. Locke muere, pero cuando Ben vuelve a la isla descubre que en ella se encuentra Locke, vivo y salvo, a pesar de que su cadáver está encerrado en un ataúd en el avión en el cual regresó. ¿Paradoja? Seguimos recapitulando… No sólo hay un cuerpo sin vida de John Locke por allí. Este hecho es sólo uno de varios hechos sorprendentes. Locke también se encuentra a sí mismo después de aparecer en el lugar exacto y la hora exacta para verse llegar herido en un punto determinado de la isla. La isla se mueve en el tiempo, y nuestros personajes viajan con ella en el tiempo. Locke supo dónde encontrarse, se ve herido a sí mismo y envía a Richard a curarlo. Poco tiempo después, el grupo liderado por él encuentra su cadáver en la playa, justo cuando todos saben que Locke está dentro del pie de una enorme estatua cerca de la playa, buscando a Jacob junto con Ben. La enorme estatua podría ser de origen egipcio, quizás Anubis, y tiene sólo 4 dedos en sus pies. La estatua queda destruida casi por completo cuando Locke intenta detener los flashes que hacen saltar la isla, desatorando uno de los engranajes que causan el viaje en el tiempo. Jacob es una especie de ser sobrenatural que parece estar más cerca de los secretos de la isla que cualquier otro o ser parte humano y parte un ser ancestral que ha vivido en la isla por muchos años. Jacob parece moverse en el tiempo de manera diferente. Locke pudo verlo en su cabaña. Ben cree que es un líder, pero no pudo verlo sino hasta el final, cuando lo mata con un cuchillo después de sentir celos de John Locke, quien parece ser quien más beneficios obtuvo de Jacob. Hemos visto a Locke herirse de la pierna derecha más de una vez. Primero pierde la movilidad en sus piernas y queda en silla de ruedas. Se cura en la isla. Vuelve a sufrir de parálisis después de una introspección en la que él mismo pelea con la isla alegando que no ha perdido la fe. Le disparan en la pierna. Es esta la bala que Richard le extrae después que el mismo Locke, movido en el tiempo, le pide que vaya a curar a su “otro yo.” También se atraviesa la pierna con una estaca justo cuando entra a un foso profundo en el momento en que la isla sufre uno de esos flashes que mueven a todos en el tiempo. Vuelve a perder la movilidad en sus piernas, pero la recupera después de una rápida operación. La fractura lo deja con un yeso desde el pie hasta la rodilla. Cuando sale de la isla Locke lleva este yeso e intenta suicidarse. Ben lo detiene, pero decide asesinarlo después de ver que Locke sabe sobre la existencia de Eloise Hawking, una antigua habitante de la isla que conoce sus secretos. Locke muere. Su cadáver es retornado a la isla, donde él mismo se espera sin ningún yeso en la pierna, pues para el momento en el que llega su cadáver a la isla, aún no ha caído por el foso. No sé si esto es paradójico o no, pero definitivamente es un buen efecto del viaje en el tiempo.
Vimos a Eco hacerse pasar por sacerdote y ser destruido por su propia culpa mientras el monstruo lo observaba. El monstruo es una especie de humo negro que conoce la vida de todos los que habitan o han habitado la Isla. Eco era un hombretón de piel negra dedicado al tráfico de drogas, con la muerte de su hermano, un verdadero sacerdote, a cuestas. Su vivencia lo lleva a convertirse en un hombre callado, solitario, con aspecto misterioso. El Monstruo, sin embargo, lo acosa, lo busca y lo encuentra. Pierde la vida tratando de encontrar respuestas.

Vimos a un Jack escéptico. Nunca entendió las ideas de Locke ni las teorías sobrenaturales o supersticiosas de Hurley. Él piensa que una Isla no es más que un territorio rodeado por agua. Sin embargo, fue Jack el primero en creer la historia de Faraday, hijo de Widmore y Eloise Hawking. Faraday es un físico especializado en la relatividad, que cree que el pasado puede cambiar debido a las variables implicadas en la teoría. Para él las personas son las variables en cuestión. Vimos a Miles verse a sí mismo, siendo él un adulto y su otro yo tan sólo un bebé en los brazos del padre del que no deseaba saber nada más. Vimos a Sayid disparándole a Ben cuando era aún adolescente después de torturarlo siendo un hombre y lo descubrimos como un hombre frío con demasiadas muertes a su haber, pero con la facultad de mantenerse como un hombre ecuánime e inteligente, además de ser el hombre de los artefactos e ingenios técnicos. Siempre es Sayid quien fabrica los pequeños artefactos útiles, desde reparar radios hasta coordinar bombas de hidrógeno. Y conocimos al personaje más enigmático de la Isla: Jacob, un hombre que parece “moverse” con independencia, de manera similar a como se mueve la Isla, y que sale de ella cada vez que quiere y en el tiempo que quiere. Viajó para estar presente en los momentos importantes de muchos personajes en sus respectivos pasados, antes de que estos subieran al vuelo Oceanic 815. Jacob es visto por Locke en la isla, aún cuando ni el mismo Ben logra verlo. Claire termina viviendo con él en una cabaña, después Kate se lleva a Aaron, el pequeño bebé de Claire. Jacob es acuchillado por un celoso Ben incapaz de aceptar que Jacob eligiera a Locke para mostrarle los secretos de la isla. Jacob es un líder seudo-religioso para Ben y un estorbo para Locke. Parece ser también un ser sobrenatural, invisible para muchos ojos. Podríamos escribir mucho más tejido sobre esta historia. En especial sobre las paradojas que presentan los viajes en el tiempo y las relaciones interpersonales de los personajes. Si se revisa de forma general la historia de Lost parece indicar que es una serie de ciencia ficción, pero el mayor mérito de la serie pasa por la calidad de sus personajes. La serie de J. J. Abrahams toma la estructura de las historias simples: colocar a un grupo de personas juntas, cuyas personalidades podrían poner a prueba a quienes les rodean y ellos mismos, y luego ver qué sucede entre ellos. Ese simple requisito en una historia de buena calidad no siempre es recordado por los creadores de historias de ficción. Es excelente que estemos presenciando en televisión un programa en donde esto sea respetado, ¡y con qué resultados!
 La historia, más que sobre ciencia ficción, se basa en los personajes. En la entrega de John Locke y su capacidad para creer, en la ambición de control de Ben, en la búsqueda por respuestas de Hurley con la imaginación de la generación que ha crecido viendo Star Wars, en la relación entre Sun y Jin, la búsqueda de Michael por su hijo, la valentía de Sawyer o Kate, la cobardía de Desmond, la incredulidad de Faraday ante sus propias teorías científicas, el misterio tras la propia personalidad de la isla y el inicial escepticismo de Jack. Las historias se complementan y entrelazan como si de una buena novela se tratase. La ciencia ficción alcanza niveles psicológicos que no se quedan en los patrones tradicionales de este género. La ciencia ficción en Lost se mezcla con las reglas de lo que popularmente podría denominarse brujería, magia o hechicería. Hay una mezcla de géneros interesante que incluye ambas visiones de lo que podría considerarse sobrenatural: para quien no conoce de ciencia lo sobrenatural tiene un origen místico, para quien piensa en teorías de física relativista, su origen se basa en el comportamiento del espacio-tiempo. Lo mejor de todo es que los personajes no analizan mucho estas cosas. Las viven constantemente. Y no concluyen hasta no tener una respuesta completa. Y cuando hablo de brujería no lo hago al estilo convencional, sino al estilo literario. La “brujería” que hace el creador de mundos ficcionales, el maestro de las marionetas, la sabia tejedora de vidas, la inteligencia ancestral que complica los destinos cuando coloca a todos los implicados en un mismo lugar. Esto sin tomar en cuenta la obvia presencia del monstruo de humo de la serie, los jeroglíficos, las estatuas y sus orígenes. En Lost hay brujería o magia. Un tipo de brujería que llega a ser extremadamente grande e inteligente. Esta “preconcepción” parece afirmarse con los viajes en el tiempo. Cuando se viaja en el tiempo la línea de los eventos se complica, pues nada puede dejar de cumplir una regla: todo lo que sucede tiene que tener un antecedente que lo justifique. Pero cuando se viaja en el tiempo, estos antecedentes pueden ubicarse en el futuro. Ben recuerda haber sido disparado por un hombre como Sayid cuando era niño, sin saber que Sayid sería ese hombre en el futuro, pues viajaría al pasado para dispararle a un Ben todavía en sus años de infancia. Sayid debe entonces viajar en el tiempo a los años setentas para hacer esto, pues él lo hizo, él le disparó al pequeño Ben, así que después del momento en que Ben recuerda el hecho de haber sido abaleado por un hombre como Sayid (tomando arbitrariamente este instante como punto de inicio), el futuro de Sayid queda ajustado. Él debe viajar al pasado para dispararle a Ben, porque eso fue lo que sucedió. Lo mismo vemos con Charley. Su muerte fue varias veces anticipada y evitada por Desmond, quien adquirió la habilidad de tener flashes del futuro después de estar en contacto con el poder o energía magnética de la isla. Pero aunque los eventos se evitaran, su muerte estaba marcada. Charley muere ahogado, tal como Desmond le dijo. Pero después de hacer esta regla, Faraday la rompe. Faraday dice que el pasado puede cambiar porque las personas son las variables de la ecuación. Sin embargo, cuando Jack cree en estas palabras y decide buscar la bomba de hidrógeno para cambiar el pasado, está en 1977, mucho antes del accidente. Esto significa que, en cierta forma, a pesar de que ya ha vivido muchas experiencias después de esta fecha, lo que busca es cambiar el futuro. Un futuro que ya él y sus compañeros han vivido. Es decir, un futuro que para ellos ya es pasado. Habrá que ver en esta nueva temporada si el efecto de la bomba cambia hechos de antes de 1977 o hechos ocurridos durante ese año. Si Jack cambia el futuro o el pasado desde el punto en que explota la bomba, la línea del tiempo que dibujaron viajando podría borrarse y todos volverían a sus vidas en 1977, es decir, volverían a ser niños y vivirían unas vidas normales hasta la fecha. No sé si esto es lo que sucederá, es una posibilidad. ¿Volverán a tomar el vuelo Oceanic 815 en el futuro? ¿El nuevo futuro que se hicieron después de lanzar la bomba de hidrógeno? ¿Seguirán las líneas de tiempo paralelas? Sin embargo, si este es el punto de ruptura, ¿Juliet permanecería muerta? ¿Aparecería viva en la isla en otro tiempo si es que la isla sobrevive a la bomba? Todavía no se ha descubierto todo lo relacionado con las estatuas y su influencia. Ya veremos qué ocurre en esta última temporada, por ahora, sólo diré una cosa más: Lost podría ser la mejor historia jamás contada en la televisión y la mejor historia que mezcla ciencia ficción y fantasía. Pensé que X-Files no sería superada en mucho tiempo, pero Lost es algo que va mucho más allá. Cada capítulo es una joya de aventuras, suspenso y drama. Por mi parte, J. J. Abrahams es una especie de dios que merece ya su propia estatua gigante de cinco dedos en cada pie alzándose en alguna isla del pacífico. Sigue Lost capítulo a capítulo por astinuspunk.blogspot.com
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